Cada vez lo tengo más claro, el mundo se divide en dos tipos de persona: las que podríamos decir que tienen “sangre en las venas” y las que clarísimamente “no tienen ni horchata en ellas”.
En esta distinción de toda una humanidad, y aun en peligro de poder caer en una discriminación psicológica- sociológica, os aseguro que no pondré tabues en esta entrada que tiene como objetivo meterse con aquellas que “no tienen ni venas” por no tener.
En el trabajo, en una tienda, en un servicio proporcionado por la administración, en la taberna… siempre- siempre- siempre tiene que haber un “especimen” lánguido, alicaído, que parece que tiene que pagarte para hacer un servicio, sin ganas ni motivación alguna, muerto en vida o quizá un zombie en toda regla. Un segundo delante de este tipo de personas es como si pasara una vida entera delante de tus ojos: los segundos se convierten eternos, y como fue el caso que nos sucedió a la Viki y a servidora ayer, en una tienda de vodafone puedes acabar muerta de los nervios si tienes una dependienta que por cada acción que hace tiene que pasar media hora.
Bien, señores, todos esto se resume al carácter de cada cual, bien… pero no me conformo. No puedo entender como puede darse curro a ese tipo de personas, sobre todo de cada al público, cuando lo que se busca es la eficacia y eficiencia instantánea. Esas personas son capaces de rebajar la espuma de la cerveza con sólo mirarla. ¡Qué horror!
Y sí, ayer decidí discriminar a este tipo de seres que son más semejantes a un container de horchata que a seres humanos, movidos por sueños e ilusionados por vivir. La apatía y la desnutrición sentimental espero que no sean un mal endémico de la sociedad en la que vivimos, porque no creo que fuera capaz de soportar a millones de personas con ese talante tan… ¡SOSO!
En fin, ya me he desahogado. Sólo quiero dar mi voto a todas esas personas que sienten cada segundo como si fuese un trocillo de su vida; por aquellos que viven intensamente y no se pierden en los días, sin sentirlos, sin degustarlos. Brindo por todos aquellos que se despiertan ilusionados y motivados por todo aquello que les espera en el día a día. Y me ilusiono por saber que no soy la única que piensa de esta manera ![]()
A pocos minutos de dar las seis en punto recibí una sorpresa en el día de ayer: un amigo me invitaba a ver el concierto del Boss que daba en Anoeta y para el cual ya estaban agotadas las entradas. Tras pensármelo unos cuantos minutos accedí a acompañarle, a pesar de que nunca había seguido la discografía de este astro musical. Y es que cuando a los americanos se refiere, algo con gran marca de americanismo nunca me interesó.
El fin de semana ha llegado y os aseguro que hasta ayer no me di cuenta que la semana había pasado tan rápido. Mis compañeros de excavación me avisaron que ya no estabamos a miércoles, que estábamos a un paso del fin de semana y que me bajara de las nubes. jejeje, y es que como digo, aun no he aterrizado…
Impresionada me tienen las últimas declaraciones que escucho por parte de representantes del Gobierno del Estado. Más que impresionada, alucinada y he de reconocer que un poco acongojada.